El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) ha puesto en marcha un paquete de convocatorias de ayudas con una dotación total superior a los 1.000 millones de euros, destinadas a impulsar proyectos estratégicos en energías renovables, cadena de valor industrial, eficiencia energética, redes térmicas y almacenamiento energético durante el primer trimestre de 2026.
Estas convocatorias, cofinanciadas parcial o totalmente con fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (NextGenerationEU) y otros instrumentos europeos, estarán abiertas en distintos periodos entre enero y marzo de 2026, con plazos de presentación ajustados para facilitar la participación de empresas, entidades y administraciones interesadas.
Entre los programas más relevantes figura RENOINN2, dirigidas a proyectos de energías renovables innovadoras con una dotación significativa y cuya presentación de solicitudes se abrió el 14 de enero y se mantendrá hasta el 19 de febrero de 2026. Esta línea busca incentivar tecnologías avanzadas que integren generación renovable y almacenamiento, contribuyendo así a acelerar la transición energética y la descarbonización.
Destaca también RENOVAL2, centrada en reforzar la cadena de valor industrial de tecnologías limpias con un presupuesto importante para proyectos en fase de implementación, con plazo de solicitud desde el 22 de enero hasta el 25 de febrero de 2026. Paralelamente, REPOTEN2 apoya acciones de repotenciación circular, con presentación de solicitudes abierta desde mediados de enero hasta finales de febrero de 2026.
Entre las ayudas específicas también figura RENOCOGEN2, orientada a proyectos de producción de electricidad y calor a partir de fuentes renovables, con un plazo de solicitud fijado hasta el 2 de marzo de 2026. Asimismo, se contemplan programas de apoyo a soluciones de almacenamiento energético mediante bombeo reversible y otras tecnologías estratégicas, cuyos plazos cubren desde finales de enero hasta febrero de 2026.
Además de estas líneas principales, muchas de las convocatorias están diseñadas en régimen de concurrencia competitiva y consisten en subvenciones a fondo perdido, lo que supone una oportunidad importante para que proyectos innovadores en renovables, eficiencia energética y nuevas tecnologías energéticas accedan a financiación pública para su desarrollo e implementación.
Este conjunto de ayudas se enmarca en el esfuerzo por consolidar el tejido industrial, incrementar la autonomía estratégica del sector energético y favorecer la modernización de infraestructuras, con especial atención a soluciones que permitan integrar sistemas renovables, mejorar la eficiencia y avanzar hacia un modelo energético más sostenible y competitivo.
Para los instaladores, fabricantes y empresas del sector energético, estas convocatorias representan no solo una inyección de recursos, sino también un impulso estructural a la innovación y la adopción de tecnologías que serán clave en la transición hacia un sistema energético descarbonizado.
FUENTE: IDAE